Capítulo I: el baile de las reses El camión se había quedado sin frenos justo cuando empezaba a bajar por una calle barranca abajo. El chofer se paró con los dos pies sobre el freno, pero de todos modos seguía avanzando cada vez con mayor velocidad. En la caja, las medias reses se movían como si bailaran el rock. Más adelante había una plaza llena de gente, y el camión se dirigía hacia allí sin esperanza de poder frenar. Ya casi llegando al parque, la gente comenzó a gritar porque advertían que el camión iba a estrellarse sin remedio, solo quedaba que cada uno corriera por su vida. Lo que nadie esperaba sucedió. Whiteman se paró frente al camión y esperó el golpe. Apenas lo tocó, clavó sus manos en la parrilla y mientras era arrastrado, sus pies levantaban el pavimento para todos lados. A pocos metros de la plaza, Whiteman detuvo al camión, y una gran algarabía estalló entre la gente. El superhéroe lo había logrado de nuevo. El lugar se llenó de curiosos, y...
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