HACE MILLONES DE
AÑOS, BOBY, UN VELOCIRAPTOR DE LA FAMILIA DE LOS CAZADORES CARNÍVOROS, TENÍA UN
GRAN PROBLEMA, Y POR ESA RAZÓN SE SENTÍA DIFERENTE AL RESTO DE LOS OTROS
VELOCIRAPTORS: ERA MUY LENTO. SUS AMIGOS SE BURLABAN DE ÉL. LO LLAMABAN
“LENTOCIRAPTOR”, Y POR ELLO SE SENTÍA MUY TRISTE.
MIENTRAS TODOS
CORRÍAN PARA ATRAPAR A UNA PRESA, BOBY LLEGABA ÚLTIMO, CUANDO YA NO QUEDABA MÁS
COMIDA SALVO UNOS HUESITOS TODOS MORDIDOS.
COMO NO PODÍA
CAZAR, BOBY DECIDIÓ HACERSE VEGETARIANO, PERO SE ENFRENTABA A OTRO PROBLEMA:
ERA PETISO, AL IGUAL QUE TODOS LOS VELOCIRAPTORS. PARA COMER TENÍA QUE TREPARSE
A LOS ÁRBOLES Y ASÍ ALCANZAR LAS FRUTAS MÁS MADURAS. SUS PREFERIDAS ERAN LAS MANDARINAS,
MANZANAS, BANANAS, COCOS Y DURAZNOS.
TAMPOCO LE ERA
FÁCIL A BOBY TREPAR, SUS MANOS CORTAS NO ERAN DE GRAN AYUDA, POR ESO SE LAS
INGENIÓ PARA SUBIR CON GRANDES SALTOS. CON EL TIEMPO SE FUE ACOSTUMBRANDO Y LO
QUE AL PRINCIPIO LE COSTABA, AHORA LE ERA SENCILLO.
UN DÍA SE
ENCONTRÓ CON UN TIGRE DIENTE DE SABLE QUE SE ESTABA COMIENDO LO QUE QUEDABA DE
UN MAMUT PELUDO. BOBY LE PREGUNTÓ CÓMO HACÍA PARA PODER CAZAR A SEMEJANTE
ANIMAL.
-ES CUESTIÓN DE PRÁCTICA –DIJO EL TIGRE
DIENTUDO- YO ANTES NO PODÍA CAZAR A
ESTOS BICHOS GIGANTES, CON ESOS COLMILLOS ENORMES QUE TIENEN SON UN PELIGRO,
PERO AHORA LOS ESPERO DESDE ARRIBA DE UN ÁRBOL Y CUANDO PASAN CERCA, ¡ZAS!, LES
SALTO ENCIMA.
-A MÍ ME
GUSTARÍA PODER CAZAR COMO TODOS LOS DEMÁS, PERO SOY MUY LENTO. LAS FRUTAS SON
RICAS PERO TENGO QUE COMERME COMO CIEN PARA LLENARME.
-BUENO, PERO ESO
SE PUEDE ARREGLAR, LO MÁS IMPORTANTE DE TODO ES TENER CONFIANZA EN UNO MISMO.
HAGAMOS UNA PRUEBA –LO ALENTABA EL FELINO DE DIENTES AFILADOS- VOS SUBÍ A UN
ÁRBOL DONDE JUSTO PASE LA MANADA DE LOS BISONTOSAURIOS POR DEBAJO, Y CUANDO
VEAS A ALGUNO CERCA, ¡PUMBA! LE SALTÁS ENCIMA. FLOR DE PANZADA TE VAS A DAR.
Y ASÍ LO HIZO
BOBY. EN EL PRIMER INTENTO NO LE SALIÓ, SE CAYÓ DE CABEZA JUSTO DESPUÉS QUE
PASÓ SU PRESA, PERO A LA SEGUNDA OPORTUNIDAD, NO DEJÓ NI EL CARACÚ.
A PARTIR DE ENTONCES,
BOBY, EL VELOCIRAPTOR QUE ERA LENTO, SIGUIÓ SIENDO LENTO, PERO A PESAR DE ELLO,
CAZABA IGUAL QUE EL RESTO DE SU ESPECIE. EL TIGRE DE DIENTES SABLEADOS LE
ENSEÑÓ UNA GRAN LECCIÓN: QUE NO IMPORTA LO DISTINTO QUE SEAMOS NI LAS
HABILIDADES CON QUE CONTEMOS, TODOS PODEMOS ALCANZAR NUESTROS SUEÑOS SI DE
VERDAD NOS LO PROPONEMOS.
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