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Monotonía de asalariado

 

La monotonía diaria es algo que destroza a los humanos. No importa la cultura o la época; Ellos siempre vuelven a nosotros para cambiar ese tipo de vida. Claro que una persona promedio ve el mundo como un lugar aburrido donde solo existen ellos, y los seres mitológicos, son cosa de relatos antiguos. Que sorpresa se llevan cuando de una manera u otra se encuentran con nosotros. El deseo, la tentación y el pecado inunda hasta el corazón más puro, y ahí es donde penetramos. Nos aprovechamos de esas grietas para convertirlos en esclavos, o divertirnos. Es más probable lo segundo, ya que hace miles de años que no tenemos una guerra con el de arriba, la inmortalidad nos hizo muy perezosos. Nos dedicamos a volar por las calles, provocar crímenes, reír al ver su desesperación, y volver a dormir.

Pero, aunque parezcamos algo perdido en la historia ¡Todavía nos invocan! Sucede en raras oportunidades y lo más probable es que terminen con un paro cardíaco; aun así da gusto volver a la acción. Hoy mismo me invocó un joven de veinticuatro años, aburrido de su empleo. No lo culpo, yo también quisiera irme derecho al infierno si llevase ocho años firmando papeles. El joven solo quería un cambio en su rutina, nada ambicioso, pero para su infortunio, por más que me presente como uno, no soy ningún ángel. Un ascenso en su trabajo fue más que suficiente para estar satisfecho. Que sorpresa se va a llevar en unos años, cuando me llame de nuevo, sorprendido por una vida monótona y con un veinte por ciento más de sueldo.

Hasta pareciera que soy el mismísimo diablo, pero no, solo soy un demonio cualquiera.


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