El escudo que
quería hacer el niño estaba formado por diferentes trampas:
Trampa 1
Una pala y un balde de lava. La trampa funciona de la
siguiente manera: cavar un pozo del tamaño del pie de un gigante y las
compuertas del mismo tamaño. Dentro del pozo se pone lava que la sacan de un
volcán que utilizan los gigantes para cocinar.
Trampa 2
Lanza hachas. Se coloca un mecanismo para lanzar rocas.
Trampa 3
Cerbatanas que arrojan pinches envenenados con polen del
sueño.
Cuando
los gigantes malvados atacaron, algunos pisaron los pozos de lava y se quemaron
hasta la rodilla, y enseguida escaparon rengueando hasta sus guaridas con lágrimas en los ojos.
Otros se fueron con la cabeza llena de chichones por la gran cantidad de
piedras que el mecanismo lanza rocas les tiró. Y el resto durmieron una siesta
de varios días por los pinchazos de polen del sueño que les arrojaron desde las
cerbatanas.
A partir de ese día el niño y su pueblo convivieron en
paz y armonía con los gigantes buenos.
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