Había una vez una princesa llamada Erica que era hija única. Sus papas, Nicolás y Claudia, decidieron adoptar a una niña para que Erica no se sintiera sola. La niña se llamaba Sofía. Pero hubo un problema: Erica no quería a su nueva hermana.

Erica, que era muy malvada, maltrataba a Sofía. Entonces, los papás, que también eran malvados, la echaron a la calle, pero gracias a Dios encontró a otra familia con la que fue muy feliz. Ahora Erica volvía a ser hija única.
Pero como Erica era muy caprichosa les dijo a sus padres que ahora quería un hermano. Y los papás le consiguieron un hermano. Pero como ya sabemos, Erica era muy malvada y también hizo echar a su hermano.
A partir de ese día, Erica vivió feliz por siempre siendo hija única y malvada.
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