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Crítica Literaria: El desfiladero (Por Rodrigo Méndez)

 

Presentamos una crítica literaria a un cuento llamado "El desfiladero", escrito por Federico Chedrese. Lo pueden leer en  http://larelateria.blogspot.com/2010/05/el-desfiladero.html


El desfiladero es una historia psicodélica y loca que juega constantemente con la perspectiva del lector, para hacerlo dudar sobre si lo que está leyendo es la realidad o no. Varios de los conceptos y simbolismos presentados desde el comienzo de la historia, como el hecho de que el viejo hotel era similar a un cementerio abandonado, para luego hablar sobre el cadáver del padre, hacen que el ritmo de la narrativa fluya de una manera  que produce una sensación de intriga y extrañeza.

Nuestro protagonista viaja a un antiguo hotel al que visitó en sus días de juventud, pero lo encuentra en un estado deplorable, sin embargo decide quedarse. Aquí se presenta un concepto que persiste de diferentes maneras a lo largo del relato: lo pequeño.De manera directa o indirecta, se menciona esta idea una y otra vez desde el primer párrafo. La habitación del hotel es pequeña, la entrada al bar es pequeña, la puerta corrediza de la montaña es pequeña, se hace referencia a cuando él era pequeño, etc. Todo esto va con la idea de lo que pasó el personaje en su infancia.Considero que este concepto es mostrado porque existe una lucha con la idea del crecimiento, de su pasado y de su felicidad en la actualidad. Además de esta idea, también se le presentan remordimientos y rencores; al buscar a su padre lo ve con su pareja, una muchacha de casi su edad, lo cual le produce un fuerte odio hacía su padre y hacia el mismo. Su padre pudo estar con esa muchacha y, en sus propias palabras, “divertirse” gracias a que abandonó a su “loca” madre, mientras que el tuvo que sobrevivir toda su adolescencia a cargo de esta persona. Esto le produjo diferentes problemas, que hicieron que en su adolescencia no fuera feliz, y que para avanzar con su vida tomo la decisión de internarla en un loquero. Esto, de nuevo, le provoca rencor y remordimiento al crecer; su consciencia lo atormenta y la vemos representada por unos halcones, que vuelan sobre su cabeza y lo hostigan con su incomodidad.Pero el momento clave es cuando atraviesa la puerta del bar en plena ruta para cambiar su moto por un caballo.

En la escena del bar, hay un momento que probablemente en la primera lectura uno no lo note, que es cuando el dueño del bar pregunta si es mudita,condición que considera fundamental para hacer el cambio.Pero ¿es relevante para el dueño del bar que los caballos hablaran? La respuesta es no, ya que esto hace referencia a la juventud del protagonista, cuando cambia a su madre por la moto, por la “libertad”. Inmediatamente después de esto, se bombardea otra vez con información al protagonista, la yegua empieza a hablarle y tiene la voz de su madre, esto lo vuelve loco y mientras monta al caballo, lo maltrata. Esta historia culmina de una manera en que, encara la pared de la montaña donde encuentra una “pequeña” puerta, entra, se limpia la herida y se “desconecta”.

Pero, todo este relato, ¿fue real? ¿El padre tenía motivos para estar en aquella montaña? ¿Por qué un indio lo atacaría? ¿Qué hacia una escuela ahí? ¿Eran recuerdos trastornados del protagonista por su frustración? ¿Por qué había ido a aquel hotel? ¿A qué se refiere con la palabra desconectar en el final? Son cuestiones que uno como lector, decide si responder o asumir.


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