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Mostrando las entradas de septiembre, 2022

La princesa Erica, hija única y malvada (por Melanie)

Había una vez una princesa llamada Erica que era hija única. Sus papas, Nicolás y Claudia, decidieron adoptar a una niña para que Erica no se sintiera sola. La niña se llamaba Sofía. Pero hubo un problema: Erica no quería a su nueva hermana.   Erica, que era muy malvada, maltrataba a Sofía. Entonces, los papás, que también eran malvados, la echaron a la calle, pero gracias a Dios encontró a otra familia con la que fue muy feliz. Ahora Erica volvía a ser hija única.   Pero como Erica era muy caprichosa les dijo a sus padres que ahora quería un hermano. Y los papás le consiguieron un hermano. Pero como ya sabemos, Erica era muy malvada y también hizo echar a su hermano.   A partir de ese día, Erica vivió feliz por siempre siendo hija única y malvada.  

La Princesa Camila (por Melanie)

Había una vez una princesa que se llamaba Camila. Un día ella fue a la casa de su hermana Vanesa y cuando volvió a su casa le empezó a doler la panza y se fue al hospital. El doctor le dijo que estaba embarazada. Entonces la princesa le puso a su futuro bebé en caso de ser nena, Melani, y en caso de ser varón, Zac. Al final, cuando nació en el año 2013, la Princesa Camila se llevó la sorpresa de que la bebé era nena, y por eso la nombró Melanie.   Pasaron 4 años y a la princesa Camila le volvió a doler la panza y otra vez el nuevo embarazo trajo a una niña que se llamó Maia.        Un tiempo después, la Princesa Camila conoció a otro príncipe que era más apuesto, valiente y elegante que los otros príncipes que había conocido.        Cuando Melanie cumplió 10 años se volvió más traviesa: no quería comer la comida que le preparaba su mamá, molestaba a su hermana y en la escuela les pegaba pelotazos a sus compañeros en la cara y en la cabez...

WHITEMAN: el héroe de pelo blanco. Autores (Moisés, Tobías, Facundo y Adair) Ilustraciones (Leandro Sirio)

  Capítulo I: el baile de las reses El camión se había quedado sin frenos justo cuando empezaba a bajar por una calle barranca abajo. El chofer se paró con los dos pies sobre el freno, pero de todos modos seguía avanzando cada vez con mayor velocidad. En la caja, las medias reses se movían como si bailaran el rock.   Más adelante había una plaza llena de gente, y el camión se dirigía hacia allí sin esperanza de poder frenar. Ya casi llegando al parque, la gente comenzó a gritar porque advertían que el camión iba a estrellarse sin remedio, solo quedaba que cada uno corriera por su vida.   Lo que nadie esperaba sucedió. Whiteman se paró frente al camión y esperó el golpe. Apenas lo tocó, clavó sus manos en la parrilla y mientras era arrastrado, sus pies levantaban el pavimento para todos lados.   A pocos metros de la plaza, Whiteman detuvo al camión, y una gran algarabía estalló entre la gente. El superhéroe lo había logrado de nuevo. El lugar se llenó de curiosos, y...